Para ello, la agricultura ecológica se basa en una serie de objetivos y principios, así como en unas prácticas comunes diseñadas para minimizar el impacto humano en el medio ambiente, mientras se asegura que el sistema agrícola funcione de la forma más natural posible.
Las prácticas agrarias ecológicas usuales incluyen:
- Rotación de cultivos como prerrequisito para el uso eficiente de los recursos in situ
- Límites muy estrictos en el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos, antibióticos para ganado, aditivos y coadyuvantes en alimentos, y otros insumos
- Prohibición del uso de organismos modificados genéticamente.
- Aprovechamiento de los recursos in situ, tales como el estiércol para la fertilización o alimentos para el ganado producidos en la propia granja
- Selección de especies vegetales y animales resistentes a enfermedades y adaptadas a las condiciones locales
- Cría de ganado en zonas al aire libre y espacios abiertos y alimentación ecológica
- Uso de prácticas apropiadas para la cría de diferentes especies de ganado
- Protección ambiental
- Bienestar de los animales
- Confianza del consumidor
- Sociedad y economía
Las estadísticas muestran que muchos consumidores de la UE, al hacer sus compras o al consumir alimentos en cafeterías y restaurantes, buscan productos que lleven estos logotipos y etiquetas ecológicos.
Los estudios estiman que el mercado de productos ecológicos está creciendo a un ritmo del 10-15% por año, y que la aportación de los productos ecológicos al total del mercado alimentario de los Estados Miembros de la UE experimentó incrementos del 0,5% al 4% entre 1997 y 2006.
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